¿GOBIERNO OPROBIOSO, INFAME Y CRUEL?

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Por Guillermo Caram

Si el Presidente Medina no reacciona ante el oprobio, infamia y crueldad incurrida por su subalterno, el Procurador General de la República, a la magistrada Miriam German en la sesión del CNM para seleccionar los jueces de la SCJ; por aquello de quien calla otorga, estos calificativos recaerán sobre sus hombros y los del gobierno que preside.

Hubo oprobio al causar vergüenza pública la intervención del PGR intentando descalificar la magistrada para impedir su ratificación o ascenso dentro la SCJ basándose en fuentes anónimas y en personas desaforadas por la nación con la que mantenemos mayores relaciones políticas, diplomáticas, económicas y comerciales. Al tratarse de una mujer, el Procurador colmó el oprobio como para testimoniar aquella amonestación del padre de Alfredo a éste en la ópera La Traviata de Verdi: “Se colma de oprobio quien…a una mujer ofende”.

Se incurre en infamia cuando el oprobio emana de una autoridad de alta jerarquía recurriendo a malvadas intenciones de desmeritar a una persona que en su desempeño ha concitado respeto y admiración. Y en la vileza de recurrir a fuente anónimas o procedentes de fuentes desacreditadas en naciones donde la independencia de la Justicia constituye paradigma tan respetado que ha provocado renuncias, o puesto en jaque, la presidencia de la nación hoy más poderosa del mundo.

Y para colmo, la actuación del PGR estuvo revestida de alta dosis de crueldad al calificar de testaferro a una descendencia de la magistrada afectada por condiciones especiales de salud; pasando por alto que todo progenitor responsable aspira protegerlos ante el decurso de los inevitables acontecimientos deparados por nuestra mortalidad.

Ante el oprobio, infamia y crueldad, incurrido por el Procurador, el Presidente Medina está compelido a enmendarle la plana a su subalterno y/o resarcir el daño que ha provocado. Pudiera simple y llanamente destituirlo como lo están exigiendo diversas instancias de la sociedad. Pudiera, adicionalmente, y sería lo ideal, que propusiera sinceramente, sin las cortapisas bajo las mangas que suelen disponer los políticos caracterizados por el desdoblamiento, a la magistrada vilipendiada, como presidente de la SCJ.

Pero si el Presidente Medina procede con el desentendimiento que nos tiene acostumbrado – recuérdese aquella pregunta de “cual corrupción”, no saber qué había designado viceministro a una condenado, justificar funcionarios que no declararon sus bienes alegando ignorancia de la ley por los incumbentes o cuando ignora rendir cuenta del déficits y endeudamientos en sus mensajes a la Asamblea Nacional– es la oposición la que está compelida a actuar: retirándose del CNM para cuestionar legitimidad de sus deliberaciones y resoluciones; y así desenmascarar usurpaciones al ejercicio legítimo de la autoridad.

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