Las concesiones de Macron no bastan para poner fin a la crisis de la reforma de las pensiones

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Cuarenta y un días después del estallido callejero de la crisis, el 5 de diciembre pasado, las concesiones globales y sectoriales de Emmanuel Macron a muy distintos «colectivos» y sindicatos no han puesto fin al rosario de huelgas que siguen complicando todos los transportes públicos nacionales, ferrocarriles, metro y autobuses, sin perspectivas de «fin».

Un colectivo de médicos amenaza con una «dimisión colectiva», si Macron no ordena una «reforma» de fondo del sistema hospitalario nacional.

La Société nationale des chemins de fer français (SNCF, equivalente a la RENFE española) no consigue mejorar de manera radical el tráfico ferroviario, cuandono es posible saber, de un día para otro, si funcionará el 40, el 50 o el 60% de los trenes de Francia.

La Régie autonome des transports parisiens (RATP, Ente público de los transportes públicos parisinos, metro y autobuses) tampoco consigue asegurar un tráfico «completo». De un día para otro, no es fácil saber qué líneas de metro funcionarán «normalmente», ni qué líneas estarán cerradas, durante unas horas o todo el día.

Abogados, enfermeras, transportistas, entre otros numerosos colectivos, siguen «exigiendo» que la reforma del sistema nacional de pensiones tenga en cuenta la «particularidad» de sus respectivas profesiones, entre muchas otras.

Sistema único
Emmanuel Macron anunció el 2017 la supresión de los 42 regímenes de pensiones y jubilaciones particulares y especiales, del modelo francés, sustituidos por un sistema único y universal.

Elegido presidente, Macron lanzó un «proceso de concertación». Dos años y medio más tarde, el gobierno sigue «negociando» y «concertando» con un resultado aparentemente modesto.

Las negociaciones y concesiones han conseguido dividir a los sindicatos. Pero no han puesto fin a la crisis, ni a las manifestaciones y huelgas a repetición, desde primeros de diciembre.

El proyecto de Ley de reforma del sistema nacional de pensiones sigue «matizándose». Y debiera ser aprobado en Consejo de ministros a finales de mes o primeros de febrero, para ser discutido en la Asamblea Nacional los próximos meses.

El proyecto original ha quedado parcialmente «desguazado». Y nadie sabe, con precisión, en qué quedará el proyecto final, sujeto a sucesivas matizaciones. La crisis se prolonga, indefinidamente.