Los líderes occidentales se comprometen a evitar el horror de la guerra

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«Hace 75 años nuestros países se embarcaban en una batalla decisiva. El 6 de junio de 1944, 160.000 tropas aliadas desembarcaron en Normandía, marcando el principio del fin de la guerra en Europa. El número de víctimas en ambos bandos fue inmenso, cientos de miles de soldados, marinos, aviadores y civiles muertos o heridos en los días y semanas que siguieron».

Tras la introducción a la historia de la mayor operación militar de desembarco jamás emprendida, los dieciséis gobiernos presentes en la conmemoración celebrada ayer en Portsmouth afirmaron en una declaración pública «la responsabilidad compartida para asegurar que el horror inimaginable de aquellos años no se repetirá» y para «trabajar constructivamente como aliados y amigos, a fin de encontrar los intereses comunes cuando hay diferencias de opinión y para trabajar juntos con el fin de resolver las tensiones internacionales pacíficamente».

El mensaje de los estadistas rechaza la guerra y expresa compromiso con «la paz en Europa y globalmente, con la democracia, la tolerancia y la ley», y ha sido suscrito también por la canciller alemana, Angela Merkel, señalando con su presencia, como ya había ocurrido en previas conmemoraciones, que el desenlace de la guerra fue también la liberación de Alemania.

También acudieron los primeros ministros de Canadá, Justin Trudeau, y Australia, Scott Morrison, así como dignatarios de Bélgica, República Checa, Dinamarca, Grecia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia y Eslovaquia.

Ausencia de Putin
La excepción entre los países que contribuyeron a la derrota del nazismo era Vladímir Putin, que tampoco ha sido invitado hoy al segundo día de actos conmemorativos, en la costa de Normandía, donde ya participó en los actos del septuagésimo aniversario, en 2014. A este tipo de aniversarios no se invita a España, a pesar de que numerosos republicanos exiliados formaron parte de unidades británicas en el mismo inicio de la «Operación Overlord» y en los días posteriores del desembarco.

En los actos en Portsmouth, jefes de Estado y de Gobierno leyeron emotivas cartas de soldados que fallecieron -el presidente francés, Emmanuel Macron, y la primera ministra británica, Theresa May- y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recitó una oración escrita por su predecesor, Franklin D. Roosevelt, en el momento de iniciarse la operación militar: «El enemigo es fuerte. Puede que rechace nuestras fuerzas, pero volveremos una y otra vez. Y sabemos que, por la gracia del Señor y nuestra justa causa, nuestros hijos triunfarán».

Isabel II, que se despidió tras la ceremonia de su invitado, Trump, poniendo fin a su visita de Estado de tres días al Reino Unido, subrayó su emoción personal en este aniversario. Tenía 18 años el 6 de junio de 1944. «Cuando asistí al 60 aniversario del desembarco algunos creían que sería el último. Pero la generación de la guerra -mi generación- es fuerte y estoy encantada de estar con ustedes en Portsmouth», leyó.

Recordó las palabras de su padre, Jorge VI, en un mensaje a la nación emitido por radio: «Lo que se nos pide a todos es algo más que valor y resistencia. Necesitamos una revitalización del espíritu, una determinación inconquistable».

«El heroísmo, el coraje y el sacrificio de aquellos que perdieron sus vidas no se olvidará nunca», afirmó la Reina, que concluyó: «Con gran humildad y placer, en nombre de todo el país y de todo el mundo libre, os digo a todos: Gracias».

La Reina, el Príncipe de Gales y el presidente de Estados Unidos charlaron con algunos de los veteranos que asistieron a las ceremonias.

Música de aquellos años, la dramatización de los tensos diálogos entre el mando supremo de la operación, Dwight Eisenhower, y el responsable del parte meteorológico, la evocación por el jefe de Estado Mayor británico, sir Nicholas Carter, del ingenio tecnológico que hizo posible el desembarco, y el avance en días posteriores…

«Estaba aterrorizado»
La conmemoración, que se prolonga en los próximos días en Portsmouth, fue un acto armonioso y con pasajes emocionantes. Los nonagenarios supervivientes con buen ánimo se embarcaron de nuevo hacia Normandía, para estar en las conmemoraciones francesas.

Esta ciudad portuaria del sur de Inglaterra donde tuvieron lugar los actos de ayer, fue uno de los principales puntos de embarque para las tropas aliadas que participarían en el Día D.

Miles de soldados de ambos bandos perdieron la vida en aquella operación. Los jóvenes soldados aliados, en su mayoría estadounidenses, británicos y canadienses, se arrojaron sobre las arenas de las playas de Sword, Juno, Gold, Omaha y Utah mientras los alemanes trataban de frenar su avance con ametralladoras y artillería. Según los supervivientes, el agua se tiñó de rojo con la sangre y el fragor de las explosiones.

«Estaba aterrorizado, creo que todos lo estaban», aseguró John Jenkins, un veterano de 99 años que desembarcó en Gold Beach. «Tú nunca olvidas a tus compañeros, porque estábamos todos juntos en eso», señaló en declaraciones que recogió Reuters.

Hoy jueves, día en que se cumplen los 75 años del desembarco, las conmemoraciones continuarán al otro lado del canal de la Mancha, en Francia. La costa de Normandía acogerá una gran ceremonia a la que también asistirán los líderes mundiales.

Donald Trump tuvo tiempo ayer de visitar Irlanda y reunirse con el jefe del Gobierno de ese país, Leo Varadkar, antes de descansar en el complejo de hotel y golf que el presidente norteamericano posee en el pueblo de Doonbeg, en el condado de Clare.