Make America small again

0
120

Donald Trump llegó hace más de dos años a la Casa Blanca renegando del libre comercio, una de las claves del orden internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el presidente ha tenido múltiples oportunidades para materializar su querencia hacia el proteccionismo, su entusiasmo por los aranceles o el empeño por rechazar o renegociar acuerdos con sus principales socios comerciales, sin temor a implicarse en confrontaciones punitivas.

Ya se sabe que el trumpismo es mucho más de gesticulación que de gestión. Y en política comercial, todo este ruido procedente de Washington ha producido ningún resultado. Estados Unidos importó el año pasado más que nunca, incluida una cornucopia de bienes procedentes de China. El resultado es un déficit comercial que supera los 891.000 millones de dólares.

Puestos a explicar estas hiperbólicas cifras, que tanto dejan en evidencia la gestión del presidente, es cierto que existen una serie de factores que no dependen del propio Trump. La economía internacional viene ofreciendo indicios de ralentización y el dólar mantiene su fortaleza frente a otras divisas, lo cual no favorece precisamente las ventas de bienes y servicios estadounidenses.

Sin embargo, esta tendencia a importar mucho más y exportar menos se ha visto exacerbada por políticas impulsadas por la Administración Trump, empezando por la guerra comercial forzada el año pasado contra China. Sin olvidar una reforma fiscal indiscutiblemente regresiva que supone un subidón de azúcar por valor de 1,5 billones de dólares en recortes de impuestos. Exuberancia en el consumo a costa de un cuestionado incremento en el endeudamiento, en parte financiada por capital extranjero.

Trump, en su visión no cooperativa, considera el comercio como un juego de «suma cero» en el que la ganancia de uno es equivalente al perjuicio de otro. Y de ahí el reproche de que China y la Unión Europea son unos aprovechados. Si, de acuerdo al trumpismo, los déficits comerciales son un signo de debilidad económica, este contradictorio presidente está logrando exactamente lo opuesto a lo que prometió: Hacer América pequeña de nuevo.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here