Workation, trabajadores remotos y turismo

0
25

Si existe algo que definitivamente reveló el COVID-19, es que podemos trabajar desde donde sea. Pues resulta ser, que en noviembre del año pasado unos amigos vacacionaban en nuestra bella Samaná, o al menos era

lo que pensaba, hasta que me confesaron que planeaban quedarse por un poco más de dos meses en el país, y que además, no andaban de vacaciones cabalmente, sino más bien, que trabajarían y vacacionarían al mismo tiempo.

Esto es prueba digna de que la coyuntura actual ha puesto en relieve un nuevo tipo de turista: “el trabajador remoto”, ese que debido a las facilidades que ofrece el teletrabajo tiende a pernoctar por más tiempo de lo usual en destinos turísticos que sean considerados seguros.

Lo recién esbozado es cónsono con las llamadas “workations”, que en palabras llanas, no es más que trabajar o efectuar funciones laborales desde una panorámica turística, donde interviene la realización de tareas desde la playa, el campo, selva, ciudad o una montaña, en donde sea posible celebrar reuniones u otras actividades laborales, combinando el ocio y el trabajo, en aquellos destinos turísticos en donde las restricciones impuestas por la pandemia den paso a ello.

Al investigar sobre el particular, me he enterado que esta modalidad no es realmente nueva, venía practicándose desde mucho antes de la pandemia, ahora bien, lo que si propició la pandemia fue la normalización de este modelo, ya que anteriormente sólo estaba disponible aparentemente para los freelancers. En este segmento juegan un papel preponderante los mileniales, con edades entre los 26 y los 36 años, en la mayoría de los casos sin responsabilidades familiares y con ingresos que van desde los 1.000 hasta los 5.000 euros mensuales.

El arte de trabajar viajando ha precisado que hoteles y otros proveedores de servicios turísticos establezcan espacios adecuados en aras de captar a los que viajan con tales fines. Tal es el caso de Aruba con su programa One Happy Workation, o la gran cantidad de hoteles que cuentan con centros de negocios para que sus huéspedes puedan laborar.

Otro prototipo a esta tendencia es el que se desarrolla en Japón, donde el gobierno respalda financieramente a los parques nacionales, a los fines de hacerlos más amigables para el trabajo y avivar la economía local. De hecho, ya los japoneses trabajan desde el balcón de una habitación presenciando la espectacular vista de sus parques nacionales. Por ejemplo, El Chuzenji Kanaya Hotel, ubicado en el Parque Nacional Nikko en la prefectura de Tochigi, ha dispuesto un espacio de trabajo designado para hasta tres personas, separado de las habitaciones regulares, donde se ofrece un proyector y parlantes para que los huéspedes puedan consumar reuniones virtuales cómodamente. Al final, la meta es que una vez los huéspedes culminen sus labores gocen de actividades como kayak, ciclismo e incluso stand up paddleboarding.

Igualmente, en las Islas Canarias inteligentemente se emprendió una campaña encauzada a cautivar el segmento de los teletrabajadores.

Es relevante mencionar, que una investigación de Booking.com, ha evidenciado que la generación Z clasifica obtener un trabajo como la experiencia más importante de su vida (91%). No obstante, para un 72%, una de las cualidades más importantes es que este trabajo les permita viajar, y casi la misma cantidad busca un trabajo en el que puedan experimentar otras culturas (68%), lo cual se entrelaza en su totalidad con esta idea de trabajar remotamente desde cualquier lugar del mundo.

En conclusión, ya sea desde una exuberante playa, desde el verdor del campo, selva, tu ciudad favorita o una hermosa montaña, sólo por citar algunos lugares, sí hay buena conexión a internet, trabajar remotamente mientras se hace turismo, no debería ser un problema.