Díaz-Canel se reunió en Managua con un presunto ‘terrorista’ iraní buscado por la Interpol

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Durante la toma de posesión de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, el dictador Miguel Díaz-Canel sostuvo una reunión con Mohsén Rezaí, vicepresidente para asuntos económicos de la República Islámica de Irán, acusado por la justicia de Argentina de ser el responsable de un atentado terrorista ocurrido en 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). La presencia de Rezaí en la investidura del régimen produjo «enérgicas protestas» en Argentina, cuya Cancillería condenó la presencia del «terrorista». <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»es» dir=»ltr»>El Presidente de <a href=»https://twitter.com/hashtag/Cuba?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw»>#Cuba</a> <a href=»https://twitter.com/DiazCanelB?ref_src=twsrc%5Etfw»>@DiazCanelB</a>, sostuvo hoy, en el contexto de la toma de posesión presidencial en Nicaragua, un cordial encuentro de trabajo con el vicepresidente para asuntos económicos de la República Islámica de <a href=»https://twitter.com/hashtag/Ir%C3%A1n?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw»>#Irán</a> , Mohsen Rezaei. <a href=»https://t.co/ty3qbdAesA»>pic.twitter.com/ty3qbdAesA</a></p>&mdash; Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) <a href=»https://twitter.com/CubaMINREX/status/1480641181260423176?ref_src=twsrc%5Etfw»>January 10, 2022</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba aseguró en un comunicado que ambos dirigentes «pasaron revista al positivo estado de las relaciones políticas entre ambos países y se pronunciaron por un mayor desarrollo y profundización de los vínculos económicos, comerciales y de cooperación, especialmente en esferas como la salud y la industria médico-farmacéutica». Díaz-Canel fue uno de los tres mandatarios que arribaron a Managua para el inicio de otro periodo presidencial de Ortega, quien atraviesa uno de sus momentos más bajos tras haberse proclamado ganador en unas elecciones sin competencia. Las otras figuras fueron Nicolás Maduro, dictador de Venezuela; y Juan Orlando Hernández, presidente saliente de Honduras acusado de narcotráfico por la justicia de Estados Unidos.

Una afrenta a la justicia
Rezaí participó en la reunión donde se planificó el atentado contra la AMIA, ocurrido en Buenos Aires. El acto terrorista dejó a 80 personas muertas y más de 300 heridas, considerado como uno de los actos de violencia más cruentos ocurridos en la capital desde el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955. La presencia de Rezaí en Managua provocó el comunicado de condena que anunció la cancillería argentina. Argentina señaló que la presencia de Rezaí «constituye una afrenta a la justicia y a las víctimas del brutal atentado terrorista».

Según el diario ‘Clarín’, «Rezaí fue comandante del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución-Pasdaran entre los años 1993 y 1994. En la causa judicial por el atentado a la mutual judía que el 18 de julio de 1994 le costó la vida a 85 personas, se lo acusa, junto al hoy ministro del Interior de Irán, Ahmad Vahidi, de integrar el selecto grupo de ‘inteligencia que sometió a evaluación la propuesta de atentar contra nuestro país’ en 1993».

A pesar de estas acusaciones, Rezaí fue uno de los invitados especiales de la toma de posesión del régimen de Ortega. Fue sentado en la tarima principal junto a los dictadores Maduro y Díaz-Canel, y representantes de delegaciones de Rusia y la República Popular China. El acto de investidura estuvo reducido al acompañamiento de prófugos de la justicia, como los dos expresidentes de El Salvador Mauricio Fúnes y Salvador Sánchez Cerén, prófugos de la justicia en sus países. No asistió ningún representante de la Unión Europea y tampoco de Estados Unidos. En cambio, la vicepresidente Murillo invitó a más de 300 activistas de izquierda que apoyan al régimen sandinista.

Durante el acto, Ortega aseguró que este nuevo periodo sería de «borrón y cuenta nueva», haciendo referencia al desempeño económico que el país llevaba antes de las protestas de abril de 2018, las más grandes que han habido en Nicaragua en su historia reciente. Con esto, el mandatario lanzó un guiño de i
mpunidad a todos los crímenes que se cometieron durante las manifestaciones.