EE.UU. se abre a las negociaciones con el régimen de Maduro

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La diplomacia estadounidense ha cambiado formalmente el rumbo marcado hasta ahora con respecto a la crisis en Venezuela
y, en un importante giro con respecto a la postura de la anterior Administración, afirma ahora que la solución debe ser negociada, sin la condición que había antes de que Nicolás Maduro, acusado de graves ofensas contra los derechos humanos, abandonara el poder. Es más, el departamento de Estado acaba de afirmar que quienes deben validar el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) deben ser los propios venezolanos, sin criticar abiertamente su composición, como han hecho el gobierno interino y la secretaría general de la Organización de los Estados Americanos.

Según dijo este jueves Julie Chung, secretaria adjunta de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado: «EE.UU. apoya una solución integral negociada a la crisis en Venezuela que aborde todos los aspectos de las condiciones necesarias para unas elecciones libres y justas. Depende de los venezolanos decidir si el nuevo Consejo Nacional Electoral contribuye a este fin. Seguimos exigiendo los cambios mínimos fundamentales necesarios para elecciones libres y justas, incluido el levantamiento de las prohibiciones a los partidos políticos, la liberación incondicional de los presos políticos, invitaciones a observadores electorales internacionales creíbles y un calendario electoral público».<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>1/2 The U.S. supports a comprehensive, negotiated solution to the crisis in Venezuela that addresses all aspects of the conditions necessary for free and fair elections. It’s up to Venezuelans to decide whether the new National Electoral Council contributes to this end.</p>&mdash; Julie Chung (@WHAAsstSecty) <a href=»https://twitter.com/WHAAsstSecty/status/1390302587459710978?ref_src=twsrc%5Etfw»>May 6, 2021</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

Es llamativo que en esa lista de condiciones de EE.UU., que fue formulada en un comunicado difundido en redes sociales, no esté la marcha de Maduro del poder, algo hasta ahora imprescindible para que Washington apoyar la convocatoria de elecciones. Con este anuncio, comienza a marcarse un nuevo rumbo en las relaciones con el chavismo en Venezuela después de varios gestos desde Caracas. El principal es que este pasado martes, el régimen designó un nuevo CNE en el que incluyó a dos opositores. Ese organismo, que supuestamente vela por la constitucionalidad de las elecciones, tiene cinco rectores y un secretario.

El gobierno interino que comanda Juan Guaidó ha rechazado que semejante decisión de Maduro vaya a permitir que haya por fin elecciones libres en Venezuela y que a estas se pueda presentar toda la oposición. En los comicios de 2015, los últimos que se consideran libres, la oposición ganó el control de la Asamblea Nacional. Maduro creó un poder legislativo paralelo y además convocó el año pasado nuevas elecciones que la comunidad internacional condenó por fraudulentas y amañadas. La oposición, de hecho, las boicoteó. Aun así, ese nuevo CNE ha sido designado por la Asamblea Nacional resultante de esas elecciones boicoteadas y consideradas fraudulentas tanto por EE.UU. como por la Unión Europea y la OEA.

Ruptura de la sintonía con la OEA
Este cambio por parte de la diplomacia de EE.UU. supone además una ruptura de la sintonía que hasta ahora había habido con la secretaría general de la OEA, que ha criticado enfáticamente la composición de ese CNE. Luis Almagro, secretario general de la OEA, señala en un comunicado que las designaciones realizadas por «una Asamblea Nacional ilegítima… son contrarias al Estado de derecho democrático y la independencia de los poderes políticos del Estado». «Esta ilegitimidad de origen vicia de nulidad sus actos y decisiones, así como cualquier legislación que aprobara», añadió.

Otro gesto de Maduro para con EE.UU.: hace una semana el régimen anunció que pasa a arresto domiciliario a seis ex ejecutivos de la petrolera Citgo. Tomeu Vadell, Alirio Zambrano, José Luis Zambrano, Gustavo Cárdenas, Jorge Toledo y José Pereira, arrestados hace cuatro años, eran directivos de la petrolera Citgo, una filial de Pdvsa, por una supuesta malversación que nunca se concretó por la vía judicial. Todos ellos disponen de doble nacionalidad venezolana-estadounidense, y EE.UU. los considera presos políticos.

La posibilidad de abrir una fase negociadora con Maduro retrotrae a EE.UU. a la última Administración demócrata, cuando el influyente subsecretario de Estado estadounidense Thomas Shannon apoyó abiertamente las visitas de José Luis Rodríguez Zapatero a Caracas para negociar con el régimen. Shannon es hoy un lobista en Washington, pero sigue teniendo una indudable influencia tanto en el departamento de Estado como en el Capitolio.

En el Capitolio, sin embargo, no se percibe sintonía con la nueva postura de la Administración Biden. Dos muy influyentes diputados de la Florida, la demócrata Debbie Wasserman Schultz y el republicano Mario Díaz Balart han advertido de que el poder legislativo de EE.UU. no validará la formación de ese nuevo CNE en Venezuela. «El régimen de Maduro está intentando aferrarse al poder con una institución ilegítima de su propia creación. El CNE, ampliamente condenado, está plagado de secuaces de Maduro elegidos para sellar futuras tomas de poder y corromper aún más las instituciones que alguna vez fueron democráticas de Venezuela. Venezuela debe tener elecciones libres, justas, transparentes y multipartidistas».

La mano dura de Donald Trump para con Maduro, y su exigencia de que debía marcharse antes de negociar nada, le ayudó al republicano a ganar precisamente en Florida, donde obtuvo un amplio respaldo del exilio venezolano. Después de perder la presidencia, Trump se mudó a ese estado.