Miles de salvadoreños se manifiestan contra Bukele

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«Te cambio tu bitcoin por mi hija desaparecida» o “#Noaladictadura” son solo algunas de las proclamas que invaden el camino a la Plaza Morazán, situada en el centro histórico de San Salvador, hacia dónde se dirigen los miles de manifestantes en contra del Gobierno de Nayib Bukele. Los activistas desaprueban la alta concentración de poder, con tintes autocráticos, que ha originado el mandatario desde su llegada al poder el 1 de junio de 2019. Actualmente se encuentra lleno de poder por las últimas elecciones legislativas en las que arrasó, aglutinando su Gobierno 64 de los 84 diputados que conforman la Asamblea. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»es» dir=»ltr»>La plaza Morazán ya topó. A los últimos grupos bloques que intentaban llegar a la plaza les tocó quedarse a los al rededores. <a href=»https://twitter.com/GatoEncerradoSV?ref_src=twsrc%5Etfw»>@GatoEncerradoSV</a> <a href=»https://t.co/YZZa1ZfQg5″>pic.twitter.com/YZZa1ZfQg5</a></p>&mdash; Carmen Valeria (@carmenstrual) <a href=»https://twitter.com/carmenstrual/status/1438193506397347847?ref_src=twsrc%5Etfw»>September 15, 2021</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

La mecha de la revolución prende justamente este 15 de septiembre, el día de la celebración del bicentenario de la independencia del país centroamericano de la Intendencia española. El pueblo salvadoreño ha tomado las calles en contra de las últimas medidas adoptadas por Bukele después de seis meses de infarto que han derivado en cambios profundos.

Encendió la mecha la destitución de cinco jueces de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, que incluyó al titular de la Fiscalía General del Estado, aprovechando la ceremonia protocolaria de inicio de mandato. El relator especial de la ONU sobre la independencia de los magistrados y abogados, Diego García-Sayán, ya manifestó la deriva del país a principios de mayo: «Las instituciones democráticas, la separación de poderes y la independencia del poder judicial están siendo atacadas».

Además, hace dos semanas, por primera vez jueces del país centroamericano han aprobado que se ejerza la presidencia durante diez años consecutivos, en una peligrosa concatenación de poder debido a una posible renovación del cargo. Hasta ahora, algo expresamente prohibido por la Constitución salvadoreñ
a. La mayor figura política de El Salvador debía esperar, por lo menos, dos mandatos para volverse a presentar.

Implantación del bitcoin
No obstante, la gota que ha colmado el vaso en la paciencia de la población ha sido la implantación del bitcoin como la moneda de curso legal en El Salvador. A principios de la semana pasada políticos de la oposición ya salieron a la calle como protesta por la nueva ley que otorga el protagonismo económico -y mediático- a la criptomoneda cuya intención era erradicar las comisiones impuestas a las remesas provenientes de Estados Unidos. Los contratiempos a los que se han visto abocados los ciudadanos, en el segundo país con menor conectividad de internet de América Latina y El Caribe, no han sido pocos: servidores colapsados o el fallo de la billetera electrónica necesaria para disponer de la divisa electrónica. A esto hay que añadir la enorme volatilidad del bitcoin. La nueva medida económica, rechazada por más del 77,5 % de los ciudadanos según la Universidad Francisco Gavidia, parece haber rebasado el vaso.

Los diferentes padecimientos han provocado que miembros de la sociedad civil, veteranos de guerra, organizaciones estudiantiles, colectivos feministas, jueces y miembros de comunidades indígenas estén haciendo frente desde primera hora de la marcha pacífica a diferentes bloqueos de las autoridades, tal y como informa el rotativo ‘El Salvador’. Un colectivo que ha rechazado identificarse se ha infiltrado en la reivindicación encapuchados, portando bates de béisbol y ha incendiado una moto. El medio ‘La Prensa Gráfica’ ha destacado que se trata de un grupo de choque que ya anunció su asistencia para intentar disuadir la comitiva reivindicativa.