Pruebas caseras

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¿Quién debe pagar la prueba de PCR? Cuatro mil pesos no es un precio asequible. Una primera para confirmar la de antígenos que dio positivo (a veces para desmentir la que dio negativo) y otra para reintegrarse al trabajo. Claro, está la opción de ir a Salud Pública donde se consigue gratuitamente, pero el resultado tarda hasta cinco días. Tiempo suficiente para haberse curado o para haberse contagiado, cualquiera de los dos escenarios.

El caso es que los seguros privados han fallado en la pandemia. Han supuesto un tímido paliativo en la factura de la farmacia y poco más que eso en la del laboratorio. 

El mal de algunos es el bien de otros, dice la sabiduría popular, y realmente el sector de los laboratorios no había conocido un tiempo tan venturoso como este. Por eso, la cifra que dio ayer el ministro Rivera sobre los costos de las pruebas de antígenos y las PCR mueven a pensar que los laboratorios podrían bajar un poco sus tarifas. Los 4,000 pesos que paga el ciudadano por una PCR, son solo 578 en la cuenta del Estado. La de antígenos, 97 pesos para el Ministerio pero 1,200 para el ciudadano, que además de enfermo está justo de dinero. De acuerdo que los laboratorios deben ganar, eso es indiscutible. 

Aun así…

La idea de permitir la importación de pruebas para su venta en farmacias o en otros canales de distribución suena bien. Vendrán luego las discusiones sobre su fiabilidad y la posibilidad de trucar en casa el resultado según convenga. ¿Que va a viajar? Negativo seguro. ¿Que le cae bien una licencia en el trabajo? Positivo oportuno.

La pandemia revela la naturaleza humana: el amigo hipocondríaco, el empleado enfermizo, el negacionista inesperado, la madre sobreprotectora, el abuelo digital, el alumno atormentado, el despreocupado…